Ganar tiene que ser la hostia

Anoche en Leipzig no fuimos once contra once. Fuimos todo Vallecas contra el mundo. Y ganamos. Aunque el marcador dijera otra cosa. Tampoco estoy seguro: tenía los ojos demasiado llenos para leerlo bien.Éramos once mil.Del Cerro a Nueva Numancia. De Almonacid a Pablo Neruda. De Payaso Fofó al mundo.Ahí estábamos muchos de los que crecimos dando patadas a un balón en la plaza vieja y subiendo la Avenida de la Albufera a las doce del mediodía con las manos oliendo todavía a pincho moruno. También...

"Papá, hoy ganamos"

Joder, qué noche. Es complicado escribir cuando las sensaciones se te escapan del pecho y no logran llegar a los dedos. Acabo de llegar al hotel en Estrasburgo y todavía me tiemblan las manos. Tengo metido en la nariz el olor al humo de las bengalas. El Rayo Vallecano jugará una final europea. La de la Conference League. Un tipo como yo, que hace unos años soñaba con ascender a Segunda, todavía no se atreve a decirlo demasiado alto por si me despierto y resulta que estamos en el verano de 2025 y...

Última noche en Vallecas

El partido acabó y estallamos: cantamos, lloramos, nos abrazamos. Yo ya me dirigía hacia la puerta cuando crucé la mirada con un aficionado. Me costó percatarme, pero después de un par de segundos lo vi claro: llevaba un asiento debajo del brazo, medio tapado con la chaqueta, como quien esconde un tesoro. Era rojo, desgastado por mil batallas. No lo necesitaba, pero era su forma de aferrarse a esta historia. Ahí estaba él, con su butaca bajo el brazo, como un trofeo después de lo ocurrido. El Ra...

El Rayo nunca olvidará Atenas

Antes de que empezara el partido ya estaba deseando que acabara. Indudablemente, eso es un problema cuando llegas al estadio más de una hora y media antes del pitido inicial. Mezclar deporte y turismo en un viaje es tremendamente complicado. Al menos para mí. El Rayo Vallecano me está permitiendo conocer sitios a los que nunca había ido, no porque no me apeteciera, sino porque siempre encontraba otros mejores. Atenas era uno de ellos. Llegamos el martes por la tarde. Teníamos dos días y medio po...

El Día del Padre

Si algo temo en la vida, son las tandas de penaltis. Los galos de Astérix tenían miedo a que el cielo se les cayera sobre la cabeza. A mí eso me parece una tontería comparado con esa forma lenta y dolorosa que tiene el fútbol de matarte. No hay nada que me genere más angustia que esos segundos en los que todo se decide desde los once metros. Ni siquiera cuando era un crío, en aquellas tardes en las que jugábamos en la calle hasta que anochecía, recuerdo haber sentido algo parecido. Por eso, cuan...

Abrazo de gol

Yo no veo los partidos del Rayo Vallecano: los sufro. Me pasaba cuando era un crío e iba a verlo contra el Sabadell en Segunda División y años más tarde ante el Real Madrid en Primera. Lo pasé tan mal en la promoción contra el Benidorm como en la visita al Lokomotiv de Moscú. Lo admito, soy un cobarde. Mientras hoy veía el partido frente al Samsunspor en Turquía me he inventado las cosas más extrañas para alejarme de la televisión. He montado un corcho a mi hija para que pueda pegar las fotos y...

Lo que queda cuando se apagan las luces

No descubro nada, pero ver un partido en el estadio es otra cosa. No es ni mejor ni peor: es más verdad. Una experiencia que, por muy buenas que sean las retransmisiones, por mucho que en dos años nos calcemos unas gafas de realidad virtual, o nos escondamos detrás del sofá cuando ataca el rival, no admite comparación. Ir al campo da otra dimensión. Y, si no, que me lo digan cuando me toca quedarme en casa mirando la pantalla, gritando a los jugadores y cagándome en todo, como esos valientes que...

Pañales, Pululu y el Rayo Vallecano

El fútbol te da unos momentos rarísimos y preciosos, de esos que se quedan ahí, agarrados a la memoria con un gol en el último minuto. Hoy hace diez años que nació mi hija y además de la enorme felicidad que me produjo verla por primera vez tampoco se me olvidará otro detalle: era sábado y al día siguiente el Rayo recibía en Vallecas al Málaga. Evidentemente, no fui al campo, pero sí que pude ver desde el móvil la derrota por 1-2. La temporada terminó con el equipo en Segunda División mientras y...

El viaje de nuestras vidas - Panenka

Cuando era pequeño y el Rayo Vallecano andaba perdido por Segunda División conseguí arrancar una promesa de mi padre: si el equipo se clasificaba para Europa iríamos juntos a alguno de los partidos que jugara fuera. Yo soñaba con que el conjunto hiciera en el césped lo que yo lograba después de horas perdidas de sueño en el PC Fútbol, y él sabía que el órdago tenía red: el club podía estar cerca de muchas cosas, pero nunca de la UEFA. Por eso, cuando me acerqué sonriente aquel 8 de junio del 200...

Sei bella, Conference

Cuando Iñigo Pérez decidía no dar la rueda de prensa y se estaba marchando a su casa después del partido, yo estaba comiéndome un kebab en un local a 200 metros del estadio. Sé que a quien esto lee no le interesará demasiado mi dieta, pero mi objetivo es contar lo que pasó en el local cuando entró un chaval que estaba viviendo en la calle y pedía veinte céntimos a cada uno de los allí presentes para poder comprar una barra de pan. Justo cuando pasaba por allí, el chico de la mesa de al lado se l...

Esa competición especial

¿Te puedes alegrar cuando empatas contra un equipo que no conoces? Definitivamente, sí. Y si no, que me lo pregunten después de celebrar como un berraco un gol de penalti pasado el minuto 103 en un campo a tres mil kilómetros de mi casa. Cuando salió el sorteo y vi el rival del segundo partido en Suecia, la verdad es que su nombre no me sonaba de nada. De hecho, cuando lo leí, lo primero que pensé es en esos chavales con un gorro de lana que son capaces de sacarte el dinero de la cuenta tan solo...

Faulkner en Vallecas

Adoro Amanece que no es poco. Fue ahí donde supe de la existencia de William Faulkner, escritor estadounidense al que plagia el intelectual argentino de la película de Cuerda y por el que es duramente reprendido en el cuartelillo por la guardia civil: “Le gustan a usted las extravagancias (…) Pero esto, ahora vienen estos amigos a contarme que usted ha plagiado Luz de agosto, de Faulkner. Hombre, Faulkner, William Faulkner. ¿Es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por...

“Diles que el Rayo fui yo”

“Por si no vuelvo a creer, cántame nuestra canción, llévame dónde empecé, llévame al barrio, mi amor”. El fútbol, bendito fútbol, nos hace creernos únicos. Sentimos que nuestro equipo juega mejor, es el más valiente, el que teje el juego con más precisión y defiende ideales que todos deberían seguir. Las jugadas dudosas siempre nos perjudican, los penaltis en contra son inmerecidos y es imposible aceptar una derrota cuando fuimos superiores. Como padres que ven a sus hijos como los más guapos y...

De Cota a Trejo, de Luis a Álvaro: el sueño sigue

24 años. ¡Me hago viejo! La última vez que el Rayo Vallecano jugó en Europa yo quería ser periodista y ahora estoy casado con una. Por aquel entonces vivía en casa de mis padres, y ahora tengo que llevar cada mañana al colegio a una niña que va a cumplir diez años. Cuando el Rayo jugó contra el Alavés aquel 15 de marzo de 2001, usaba un Nokia 3310 que pagué con pesetas, tenía una batería que duraba tres días y podía dejarlo olvidado en casa sin que pasara nada. Ahora soy incapaz de salir si no l...