Ganar tiene que ser la hostia
Anoche en Leipzig no fuimos once contra once. Fuimos todo Vallecas contra el mundo. Y ganamos. Aunque el marcador dijera otra cosa. Tampoco estoy seguro: tenía los ojos demasiado llenos para leerlo bien.Éramos once mil.Del Cerro a Nueva Numancia. De Almonacid a Pablo Neruda. De Payaso Fofó al mundo.Ahí estábamos muchos de los que crecimos dando patadas a un balón en la plaza vieja y subiendo la Avenida de la Albufera a las doce del mediodía con las manos oliendo todavía a pincho moruno. También...
